Por suerte (aunque nunca se sabe) comparto vivienda y descendencia (y muchas otras cosas menos materiales) con un profesor de universidad. Tenemos una continua dialéctica de fondo sobre la educación en todos los niveles, los cambios necesarios, los cambios imposibles, las actitudes de unos y otros (alumnado, docentes, familias, administración) frente a lo que hay y frente a lo que podría haber…
En nuestro círculo de amistades más “antiguo” hay una cierta actitud alineada con el “panfleto antipedagógico” que, en algunos aspectos, yo he compartido durante un tiempo. Y sin embargo… de pronto he entendido algo que no había llegado a ver hasta ahora.
Las personas de las que hablo, a la vez que tienen hijos e hijas en edad escolar, trabajan como profesionales de alto nivel, sea en la universidad, sea en la empresa, e identifican la filosofía LOGSE/LOE con
- con los contenidos de los libros de texto
- con los resultados del sistema educativo
De ambas cosas, manejan de primera mano información a través de sus hijos y de sus alumnos universitarios o jóvenes que se incorporan a sus empresas. Estos resultados, no creo que haya duda, son MALOS. Lo que ven (vemos) en sus hijos e hijas es aburrimiento y hastío; en sus libros, repetición y uniformidad; en su alumnado univeristario, falta de iniciativa, desmotivación, poca capacidad crítica… En los profesionales jóvenes, que necesitan varios años después de acabar sus estudios para “aterrizar” en el mundo real…

Y sin embargo, esos resultados poco o nada tienen que ver con la pedagogía que hay detrás de la reforma. Tiene que ver, justamente, con la imposibilidad de mantener inercialmente la “pedagogía selectiva” anterior a la LOGSE con la universalización de la educación hasta los 16 años, entre otros despropósitos desde el punto de vista organizativo y presupuestario.
Yo no creo que sea la LOGSE (ni la LOE) lo que ha llevado a la situación actual, sino la falta de consecuencia política y de compromiso con la reforma de fondo que se buscaba.
A modo de ejemplo, cuando veo el instituto al que van mis dos hijos mayores, solo aprecio bastantes diferencias esenciales con el instituto al que yo fui: el espíritu cuartelario (rejas, cerraduras, ordenanzas en todos los pasillos), los grupos de diversificación (los buenos a un aula, los malos a otra), la imposibilidad de estudiar 2º de bachiller (entonces COU) sin oir veinte veces al día la locución “PAU”, los libros de texto como guiaburros (debería decir yugo) del profesorado…
¡¡¡Por favor, que lo sepa todo el mundo, eso NO ES EL ESPIRITU DE LA LOGSE!!!
(la foto es de aquí)