Over 140 chars, and even more...
Cuando la tristeza acampa en tu salón…

… abres Twitter y siempre encuentras algo que te hace sonreir.

Esta mañana lancé un tweet, triste, eso sí… y me di cuenta de lo imprecisos que son los 140 caracteres a la hora de relatar; pero son suficientes para que me haya dado cuenta, una vez más, de las personas tan fantásticas y sensibles que hay detrás de cada avatar.

Perdonad el malentendido

No he perdido el móvil yo, sino mi hijo adolescente. Eso dio lugar a una desagradable escena familiar, con llantos, gritos y crujir de dientes… exagero, pero de esas escenas que si se borraran de nuestro imaginario personal, tampoco pasaría nada… Esas escenas en las que todo el mundo se siente mal… y después, peor… Lo del móvil, en todo caso, es lo menos importante.

Al mediodía estuve comiendo con compañeros y compañeras del trabajo (compañeros lejanos, de los que no ves cada día) Entre ellos, había dos, en especial, que durante muchos años (unos 15) fueron grandes y constantes amigos de la familia… Hace tiempo que esto no es así, pero no se han muerto, solo es que no están cerca… su vida transcurre muy cerca de la nuestra, pero parece que en vías que se mantienen paralelas, o divergentes… 

Perder amigos así se parece mucho al desamor. Y duele de una forma parecida. Hace meses, más de un año, que padezco el dolor de esta pérdida, que se me agarra al estómago y me aprieta la garganta. 

Quiero desprenderme. Quiero soltar amarras, pero hay algo que me tiene anclada aquí…

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